Cerveza y vino, ¿mercados opuestos?

Jun 17, 2019
Vicente

Mientras que la cerveza aumenta consumo, el vino intenta cotidianizarse

Hacia principios de la década de 2010, cuando la cerveza artesana empezaba a profesionalizar su mercado, la estrategia parecía ser la del producto gourmet. Se miraba mucho la distribución HORECA de las bodegas; el acceso a un tipo de público de paladar más sofisticado y la entrada en tiendas más gastronómicas. Se buscaba un consumo diferente al de la cerveza de cañeo. ¿Por qué? Obviando que la cerveza artesana ofrece algo diferente a la industrial, los cerveceros intentábamos convencer al hostelero de incluir un mayor catálogo de cervezas en su local igual que lo ofrece en vinos de diferentes procedencias y denominaciones.

Con el tiempo se ha visto que el mercado de la cerveza artesana es muy diferente al del vino; y, a su vez, el mercado de la cerveza artesana no es tan diferente al de la cerveza industrial. Mientras que el consumo de cerveza ha aumentado -debido al aumento de oferta y mayor curiosidad del consumidor por la cerveza artesana- y las industriales empiezan a ofrecer esas gamas diferentes para consolidar su posición horeca; el vino ha visto mermada su cotidianidad. Todavía no podemos afirmar que sea debido a esta pujante curiosidad del consumidor por las experiencias gastronómicas que ofrece la cerveza artesana. Seguimos pensando que el consumidor de vino está muy definido y es diferente al de la cerveza artesana. Lo que sí sabemos es que la reciente pugna entre bodegas y cerveceras han avivado el conflicto.

España es el tercer mayor productor vitivinícola del mundo; y el primer país en exportación. ¿Por qué? Porque los españoles apenas consumen 6 litros de vino por persona y año. Nos encontramos a años luz del consumo que tienen países como Francia o Portugal; con lo que todo el excedente de producción ha de ir al extranjero. Es por ello que las bodegas han iniciado campañas para rejuvenecer su consumo. Quieren entrar no sólo en un mercado más joven y una asociación mayor a un estilo de vida informal. También empiezan a potenciar el producto nacional de la misma forma que ahora lo realizamos las artesanas. Incluída la creación de diferentes asociaciones de cata que pongan en valor los caldos nacionales frente a los internacionales.

Lo que las bodegas deberían de ver es que las cervezas artesanas, lejos de ser un enemigo, es un valor seguro. La cerveza fortalece la cultura gastronómica. Esa de la que también participa el vino. Tradicionalmente se ha dicho que la amplia cultura vitivinícola de España iba en contra de la cerveza artesana. Los cerveceros mirábamos con envidia el conocimiento del consumidor sobre los vinos de diferentes denominaciones de origen frente al pobre conocimiento en estilos de cerveza. Ahora empieza a ser diferente. Las cervezas artesanas, con su recuperación de estilos y tradiciones locales, han fomentado la elaboración de híbridos, fermentaciones en barricas de diferentes tipos de vino o la inclusión de otros licores en la receta. Empieza a ser habitual encontrar grifos de vino junto a cervezas artesanas. El mercado de las artesanas está despertando un mayor gusto y conocimiento del vino. El valor de la tradición, la paciencia, las cosas bien hechas y todo lo que un anuncio pudiese decir sobre la cerveza, lo comparten ambos productos. No sólo con el vino eso. También despierta la curiosidad sobre la sidra y cualquier otro fermentado con historia.

Estamos generando mayor cultura. Promovemos consumidores informados de lo que beben. Y no es en un único sentido. Cuanta más curiosidad se despierte, mayor será la capacidad del mercado. Bodegas, ¡acercaos a las artesanas y no luchéis contra el sector!

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *